Como mencioné en la pasada entrada hemos tenido a nuestro chico privado de sus privilegios. Lo que parecía ser un castigo de dos días se convirtió en castigo de toda una semana. El miércoles aparentemente se porto bien y no hubo quejas al momento de recogerlo en el colegio. El jueves a las 11:00am me llaman del colegio que tenía que ir de emergencia a buscarlo, ya que haciendo la fila para ir al comedor, salió corriendo de la fila con otro niño (jugando) y a su vez tropezó con otro niño y paró con una mesa del comedor. La maestra me volvió a dar un sinnúmero de quejas nuevamente de lo que había ocurrido y que teníamos como padres buscar la manera de que el niño siguiera instrucciones para que estas cosas no ocurrieran nuevamente. Delante de la maestra y aun lloroso le dije que estaba castigado nuevamente.
Salgo del colegio directo a salas de emergencias. Aquel chichón se veía impresionante. Estuvimos cerca de 5 horas en el hospital. Se tardaron tanto en sacarle la dichosa radiografía que cuando por fin nos atendieron el chichón había bajado considerablemente. Cuando la doctora me dice hay que sacarle una radiografía de la cabeza me dije aquí estamos en problemas. Este niño no se deja tocar y va a formar tremenda pataleta. Dicho y hecho! Se quedo a gritos en aquel cuarto. Después de forcejear con él, de tratar de negociar, de hacerle tratar de entender que era necesario que se portara bien y cooperara con la situación no fue hasta que la técnica le habló bien fuerte y enojada que él bajo revoluciones y se dejo tomar la "foto". Cuando terminaron la técnica me dice que esperara por las radiografías que ahora dan un "cd" para que la doctora las vieras. La chica pone la imagen en la pantalla de la computadora y le dice mira Diego la foto que te tomé. El bien serio le contesta que esa foto estaba fea y que no le gustaba. Por lo menos un momento jocoso para reírnos después de un día de pasar tantos malos ratos.
Una foto del chichón (ya aquí se estaba viendo "bonito").
Al otro lado...
Desde la perspectiva de una madre
sábado, 24 de septiembre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
Nadie dijo que sería fácil!
Muchos
dicen que hijo eres y padre serás. La realidad es que ser madre es una
sensación maravillosa, es un amor por alguien en éste caso por una personita
que tuviste en tu vientre por 9 meses, en mi caso por 8 meses. Es sin dudas un amor imposible de describir.
Nadie te dará ese amor tan puro y genuino como lo hace tu pequeño hijo, ni
siquiera tu pareja. No digo que es un amor desinteresado, ya que por ahí hay
muchos hijos interesados de diferentes formas para bien o para mal. Siempre que mi hijo hace travesuras o tiene un mal
comportamiento me viene a la mente la cantaleta de mi madre. Yo soy la segunda
de tres hijos, o sea el jamón del sándwich como decimos en buen puertorriqueño.
Por alguna razón a mi madre le gusta
hacerle el cuento a la gente de que yo era bien traviesa y “tremendita” como
dice ella. A todos les cuenta como yo me defendía de los varones en la escuela
y como si hacia algo “malo” lo decía. Reconocía a viva voz de que había hecho algo malo. Siempre me decía: “ya verás cuando
tengas hijos, ahí vas a pagar todas las que has hecho”. Whatever that means!! Reconozco que era media “tremendita”, pero mami siempre exagera la nota!
Mi
hijo tiene 3 años y ya va al colegio desde que cumplió los dos. Ahora mismo está
en Pre-Pre (cosa que para mi tiempo no existía). Lo pusimos desde los dos añitos por
recomendaciones de la Patóloga del habla,
ya que tiene un leve rezago en el habla. Pues resulta que el año pasado me
dieron quejas en el colegio por su mal comportamiento y por pelear. Si, por
pelear! Para ser exacta peleo en 4 ocasiones. Se agarró de los pelos, hubo puños,
patadas y mordiscos. Solo que gracias a Dios en su caso fue defendiéndose del
otro niño. Un niño del que me atrevo a decir es un “bully” en potencia pues prácticamente
ataco a mordiscos a casi todos los niños del salón. Pues ahora en lo que va de semestre me
han dado más quejas de las que me dieron en todo un año.
Tan
reciente como ayer y hoy la maestra me
ha enviado notas y hasta hablo conmigo del mal comportamiento de mi hijo. Hace
lo que le da la gana, no sigue instrucciones, no hace la tarea del salón, en
fin la lista es larga… Pero por lo menos en la lista no está incluida el que
haya peleado con nadie. A Dios gracia, pues en esta casa no se patrocina la
violencia.
Cansados
de ponerlo en el “time out” y que no nos funcionara, decidimos que lo íbamos a
disciplinar castigándolo en su cuarto. Le quitamos parte de sus privilegios como
por ejemplo, ver sus películas o muñequitos favoritos y jugar con mi antiguo iPhone o jugar en la
computadora. Solo le permitimos jugar en su cuarto con sus juguetes, no podemos olvidarnos de que solo tiene 3 años. No fue
fácil, lo admito!!! Tuvimos que ser bien persistentes, pues él es un niño con un carácter bien
imponente. El sigue, sigue y sigue
tratando de salirse siempre con la suya.
Solo que su papá y yo somos dos zorros viejos que nos sabemos ya todos sus
trucos. Se salía de su cuarto y volvíamos a meterlo. Me canse de contar las
veces que tuvimos que hacerlo. Tanto mi esposo como yo le explicamos en todas
las ocasiones que tuvimos que hacerlo las
razones por la cual lo estábamos castigando y privándolo de las cosas que más
le gustan. Todo
eso pareció haber funcionado porque cambio rápidamente su comportamiento. Tan
pronto como al siguiente día su maestra noto el cambio. Casi todos los días a
la hora de salida la maestra me decía lo bien que se había portado y lo bien
que estaba trabajando en el salón.
Pues todo eso sirvió de remedio hasta ayer. Tanto mi esposo y yo nos sentamos en la noche a hablar con él. Le dijimos que tenía que aprender a seguir instrucciones y portarse bien en la escuela con su maestra y compañeros de clase. Lo hicimos prometer que iba a portarse bien (sabemos que solo tiene 3 años, pero créanme el entiende muy bien). Hoy cuando lo fui a recoger al colegio nuevamente me recibieron con la mala noticia de que estuvo todo el día portándose mal. No quiso hacer su tarea, no siguió instrucciones, etc. Inmediatamente le llame la atención. Tan pronto lo monte en la guagua le dije que estaba castigado y que había perdido nuevamente sus privilegios. Así que aquí estoy mientras escribo llevándolo a su cuarto cada vez que se sale y recordándole el porque está en su cuarto sin poder hacer uso de sus privilegios.
Pues todo eso sirvió de remedio hasta ayer. Tanto mi esposo y yo nos sentamos en la noche a hablar con él. Le dijimos que tenía que aprender a seguir instrucciones y portarse bien en la escuela con su maestra y compañeros de clase. Lo hicimos prometer que iba a portarse bien (sabemos que solo tiene 3 años, pero créanme el entiende muy bien). Hoy cuando lo fui a recoger al colegio nuevamente me recibieron con la mala noticia de que estuvo todo el día portándose mal. No quiso hacer su tarea, no siguió instrucciones, etc. Inmediatamente le llame la atención. Tan pronto lo monte en la guagua le dije que estaba castigado y que había perdido nuevamente sus privilegios. Así que aquí estoy mientras escribo llevándolo a su cuarto cada vez que se sale y recordándole el porque está en su cuarto sin poder hacer uso de sus privilegios.
Disciplinar
con amor… Nadie dijo que sería fácil!
martes, 13 de septiembre de 2011
Hola!!! Otra vez!!
Ya sé que dije hace más de un año que le iba a dar cariñito a mi blog. Pero no voy a dar excusas de por qué no lo he hecho. Simplemente he estado perdida en el espacio. Entro mil veces al día al Internet y a las diferentes plataformas sociales y me ha faltado la motivación. Muchas cosas han ocurrido en todo este tiempo. Mi hijo está enorme y es todo un coqueto con las mujeres. ¡Lo que me espera! ;)
sábado, 10 de julio de 2010
Saludos!!!
Estoy por estos lares nuevamente. Después de algún tiempo sin escribir hoy me decidí crear un nuevo blog. En este espacio al que titule "Al otro lado..." estaré compartiendo con ustedes temas de interés o simplemente asuntos de cotidianidad como lo es criar a un chico de 2 años de edad.
Todas las sugerencias, opiniones y comentarios son bienvenidos.
Gracias por leerme...
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