Como mencioné en la pasada entrada hemos tenido a nuestro chico privado de sus privilegios. Lo que parecía ser un castigo de dos días se convirtió en castigo de toda una semana. El miércoles aparentemente se porto bien y no hubo quejas al momento de recogerlo en el colegio. El jueves a las 11:00am me llaman del colegio que tenía que ir de emergencia a buscarlo, ya que haciendo la fila para ir al comedor, salió corriendo de la fila con otro niño (jugando) y a su vez tropezó con otro niño y paró con una mesa del comedor. La maestra me volvió a dar un sinnúmero de quejas nuevamente de lo que había ocurrido y que teníamos como padres buscar la manera de que el niño siguiera instrucciones para que estas cosas no ocurrieran nuevamente. Delante de la maestra y aun lloroso le dije que estaba castigado nuevamente.
Salgo del colegio directo a salas de emergencias. Aquel chichón se veía impresionante. Estuvimos cerca de 5 horas en el hospital. Se tardaron tanto en sacarle la dichosa radiografía que cuando por fin nos atendieron el chichón había bajado considerablemente. Cuando la doctora me dice hay que sacarle una radiografía de la cabeza me dije aquí estamos en problemas. Este niño no se deja tocar y va a formar tremenda pataleta. Dicho y hecho! Se quedo a gritos en aquel cuarto. Después de forcejear con él, de tratar de negociar, de hacerle tratar de entender que era necesario que se portara bien y cooperara con la situación no fue hasta que la técnica le habló bien fuerte y enojada que él bajo revoluciones y se dejo tomar la "foto". Cuando terminaron la técnica me dice que esperara por las radiografías que ahora dan un "cd" para que la doctora las vieras. La chica pone la imagen en la pantalla de la computadora y le dice mira Diego la foto que te tomé. El bien serio le contesta que esa foto estaba fea y que no le gustaba. Por lo menos un momento jocoso para reírnos después de un día de pasar tantos malos ratos.
Una foto del chichón (ya aquí se estaba viendo "bonito").

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